La Hepatitis. Una enfermedad global

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Benny F. Santana Seguifarma

 


La hepatitis es una epidemia diez veces mayor que la del VIH. Según datos de la OMS de 2017, afecta a 325 millones de personas en todo el mundo. Cada día, más de 3600 personas fallecen por esta enfermedad. Solo en la región de Europa, diariamente mueren unas 400 personas por cuestiones relacionadas con las hepatitis B o C.

 

La hepatitis vírica es un desafío para salud pública de primer nivel. La acción global contra la hepatitis afronta una nueva fase desde 2015, cuando la Asamblea General de la ONU acordó adoptar la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible con un llamamiento internacional para combatir la enfermedad.

 

El nivel de contagio varía dependiendo del área geográfica. Como es de imaginar, las tasas son más reducidas en los países desarrollados aunque esto no debe prestarse a error. En un mundo globalizado, las enfermedades también son globales. La hepatitis B afecta sobre todo a la región de África y el Pacífico Occidental. La hepatitis C si bien está presente en todas las regiones del planeta, su incidencia difiere en función de los países. La parte oriental mediterránea y Europa son las zonas con una mayor prevalencia de la hepatitis C.

 

La OMS realiza campañas mundiales de información periódicamente  con el fin de concienciar sobre la enfermedad. Además, elabora guías de actuación útiles para un mejor control, detección, tratamiento y curación. El lema de la campaña del Día Mundial Contra la Hepatitis de este año ha sido «Es hora de Hacerse Pruebas. Es hora de Tratarse. Es hora de Curarse».

 

La hepatitis en el mundo. Infografía de la OMS

Infografía hepatitis en el mundo. OMS

 

¿Qué es la hepatitis? 

Es una inflamación del hígado causada por una infección vírica. Puede no presentar síntomas durante años y si no se trata a tiempo, la B y la C , pueden causar la muerte por cirrosis o incluso cáncer de hígado.

 

Tipos de hepatitis

Hay cinco tipos: A, B, C, D y E. Todas ellas pueden provocar hepatitis aguda. No obstante, solo las B, C y D provocan hepatitis crónica, lo que puede desembocar en cirrosis o cáncer de hígado. Los síntomas de estos cinco tipos son muy similares: fiebre, pérdida de apetito, diarrea, náuseas, coloración oscura de la orina e ictericia (coloración amarillenta de la piel y de la esclerótica ocular). A continuación detallamos una descripción básica de cada tipo según información proporcionada por la OMS.

 

  • Hepatitis A: Es una enfermedad  hepática causada el virus de la hepatitis A.  Se contagia sobre todo por vía fecal-oral. Es decir, por la ingesta de alimentos o bebidas infectados por las heces de alguna personas que padezca la enfermedad. También por contacto directo con el enfermo. Su desarrollo está ligado a la falta de agua salubre, saneamiento deficiente o mala higiene personal (no lavarse las manos por ejemplo).  El período de incubación de la enfermedad oscila entre 14 y 28 días. No hay ningún tratamiento específico para la hepatitis A. Los síntomas pueden remitir lentamente, a lo largo de varias semanas o meses. Lo más importante consiste en evitar medicamentos innecesarios. No se deben administrar antieméticos ni paracetamol.

 

  • Hepatitis B: infección vírica del hígado. Se transmite por contacto con la sangre u otros fluidos corporales, contacto sexual y de una madre infectada al hijo durante el parto. La hepatitis B representa un importante riesgo laboral para los profesionales sanitarios. Desde 1982 se dispone de una vacuna contra la hepatitis B con una eficacia del 95% en la prevención de la infección. El período de incubación oscila entre 30 y 180 días. Aproximadamente el 1% de las personas infectadas por el VHB (2,7 millones) también lo están por el VIH. Desde el año 2015, la OMS recomienda el tratamiento de todas las personas diagnosticadas de infección por el VIH, independientemente del estadio de la enfermedad.

 

  • Hepatitis C: enfermedad del hígado causada por el virus del mismo nombre. Se transmite por contacto con la sangre (consumo de drogas, transfusiones con productos sanguíneos sin analizar, esterilización inadecuada de material sanitario). También se transmite por vía sexual y de la madre infectada a su hijo en el parto. El diagnóstico precoz es muy importante para prevenir la enfermedad. La OMS recomienda el cribado en personas que puedan correr un alto riesgo de infección.
    • los consumidores de drogas inyectables;
    • los consumidores de drogas por vía intranasal;
    • los receptores de productos sanguíneos infectados, y los pacientes sometidos a intervenciones invasivas en centros sanitarios cuyas prácticas de control de la infección son inapropiadas;
    • los niños nacidos de madres infectadas por el VHC;
    • personas cuyas parejas sexuales están infectadas por el VHC;
    • personas infectadas por el VIH;
    • reclusos o exreclusos, y
    • personas que hayan tenido tatuajes o perforaciones ornamentales (piercings).

 

  • Hepatitis D: es una enfermedad hepática que puede adoptar formas agudas o crónicas. Solo puede replicarse si se padece hepatitis B. Es una de las formas de hepatitis vírica crónica más graves por su rápida evolución hacia el cáncer de hígado. La única forma de prevenirla es la vacunación contra la hepatitis B. Tiene las mismas vías de transmisión que la hepatitis B.

 

  • Hepatitis E: existen al menos cuatro genotipos diferentes de hepatitis E. El 1 y el 2 están presentes en el ser humano. El 3 y el 4 en animales como cerdos, jabalíes y ciervos. El virus se excreta en las heces de las personas infectadas y entra en el organismo humano por el intestino. Se transmite de manera similar a la hepatitis A (vía fecal-oral). El período de incubación oscila entre 2 y 10 semanas. Está presente sobre todo en Asia. Existe una vacuna fabricada por China que aún no está disponible en el resto de áreas geográficas. Su prevención depende mucho de las adecuadas condiciones de saneamiento de potabilización del agua.

 

Conocer y entender la hepatitis

La desinformación contribuye al aislamiento y la estigmatización de las personas que padecen esta enfermedad. Hay que concienciar a la sociedad y mejorar la calidad de vida de quienes padecen esta patología.

Resulta de suma importancia tener en cuenta que  en ningún caso el contagio de la hepatitis se produce por:

  • estrechar las manos,
  • estornudar,
  • toser,
  • compartir cubiertos.

Para saber más sobre esta enfermedad -y su impacto en el mundo- resulta interesante conocer los diferentes artículos publicados por la OMS. Aquí una muestra 

 

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Fuentes Consultadas:

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